24/01/2009
Ajmer y Pushkar
Después de dos noches en el super hotel, nos fuimos de Udaipur.
El conserje dormía en el piso de la recepción, y como eran las 6 de la mañana, nos acercó en su motito, (para que tengan una idea mental, éramos krosty el payaso y homero en la mini bicicleta tratando de dar la vuelta al mundo) hasta el centro de la ciudad, y de ahí un autorickshaw hasta la terminal.
Ya en el tren, (segunda clase, muy bueno), nos compramos un desayuno indio en una de la mil paradas que hizo, y cerca del medio día llegamos a Ajmer.
Un kaos, todos tratando de que te subas a su motito, bicicleta, que vayas a su hotel, etc.
Logramos huir, y nos fuimos por unas callecitas hasta la mezquita Dargam.
Como había que dejar la mochila afuera, no entramos, foto foto, y seguimos hasta la antigua mezquita (adhai-dein-ka-jhonpra), que supuestamente se construyó en 2 día y medio. Por lo visto fue medio pelo la construcción porque sólo quedaban ruinas.
De ahí fuimos hasta un templo jainitsta colorado (nasiyan temple), donde un monje nos sacó carpiendo (corriendo) a lo gritos. Seguimos caminando hasta los parques (dault bagh & subash bagh) que tenían una gran vista al lago artificial Ana Sagar, foto foto, y de ahí al Akbar Palace, donde no había casi nada, más que unas miniaturas. Nos tomamos un colectivo urbano, donde está permitido escupir adentro, y llegamos a pushkar. Resultó que el hotel que habíamos reservado era una porquería, así que le pedimos una recomendación a una parejita que andaba caminando por ahí.
Resultó que el acababa de volver de la guerra (era de israel) y ella era sudafricana. Cuestión que me llevó en su moto, cual Lorenzo Lamas hasta el hotel donde estaban, una suerte de bungalows, muy hippies, donde podías ir al baño mirando las estrellas (kerno si ibas a este lugar te quedabas a vivir). A mi me encantó, pero no hubo quórum.
Por suerte encontramos un hotel accesible frente al lago. Comimos algo y a dormir. Sin antes aclarar que en pushkar son todos vegetarianos. Así que comí una super comida india vegetariana (Benja no yenes chance de venir a este país).
Creo que voy raptar uno de estos indios que cocinan acá, así es fácil ser vegetariano.
A la mañana siguiente desayune un plato de avena caliente, como en invierno en virasoro, era el chico más feliz de todo pushkar, supongo.
Después recorrimos un poco los ghats. Los lugares sagrados donde se bañan, tiran las senizas de los santos, y le hacen ofrendas a los dioses. Fuimos a conocer el templo a Brahma, donde por supuesto hicimos el chiste fácil, y de paso nos cobraron 20u$ por qué un sacerdote nos pinte el tercer ojo, y dejar todo el mal karma en el lago. (nico/nacho les dije que era el karma, ahora estamos salvados por un tiempo, jaja)
De ahí subimos una mini montaña hasta el templo de vishnu, que por supuesto estaba lleno de monos. A mi uno me miró feo. Y agus casi es parte de Congo 2. Si puedo subo el vídeo donde se asusta con un salto que pegó un mono.
Finalmente llegamos a la cima, desde donde hay una gran vista panorámica de la ciudad. un desierto con un oasis, increíble.
Bajamos, vimos el ghat donde arrojaron las cenizas de ghandi. Aunque ahora unas motosescavadoras estaban haciendo el lago más profundo. Así que, sin ofender a nadie, más de uno ahora es parte de la ruta que están armando en pushkar.
Finalmente me dieron permiso para comer en un puestito de la calle. Una suerte de envuelto de pan con verduras, y una especie de Chipita de Garrafa aplastada con un queso arriba. Muy bueno todo. Ahh y con mi te callejero, del cual ya soy adicto.
De ahí nos fuimos a la terminal. Donde descubrimos que la lonely planet se había olvidado mencionar que no salían colectivos directos a Jaipur sino que había que volver a ajmer. Por supuesto ante nuestra cara de pánico, apareció un indio que nos ofrecio un super charter, carisimo, hasta jaipur. Por supuesto que lo tomamos.
Resulta que los indios están todos locos, cuando manejan, casi cabeceamos un par de paragolpes un par de veces, yo ya venía medio amarillo, mientras que los demás del colectivo, como si nada. De una que recomiendo el tren. Se podrá perder (según la película) pero uno viaja cómodo y tranquilo.
Finalmente llegamos a jaipur, después de charlar sobre dioses, astrologíá, karma, criket, la india y argentina, con mi compañero de asiento. Que me término invitando a su casa a comer el domingo, resultó ser que soy un gran conversador, y yo que quería escuchar mi ipod y ver por la ventana.
En fin, por ahora todo bien, cada vez más parecido a anthony bourdain. Ahh… todavía no anduve en elefante. Pero quien dice.
Text posted at 04:03 / Comments (View)
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